Este es el segundo blog de una serie sobre un nuevo estudio que analiza cómo la exposición de las mujeres a mezclas químicas puede aumentar el riesgo de cáncer de mama. (Lea el primer artículo aquí.) El estudio también explora si las mujeres de diferentes estratos económicos experimentan diferentes niveles de exposición a sustancias químicas.

Este estudio está dirigido por la Dra. Kimberly Badal, de la Universidad de California en San Francisco, con la colaboración del Dr. Douglas Walker, de la Universidad Emory, y otros investigadores. Su objetivo es determinar qué sustancias químicas y mezclas están relacionadas con el cáncer de mama. Esto nos ayudará a comprender cómo podemos reducir la exposición a sustancias químicas para disminuir el riesgo de cáncer de mama. Entrevistamos al Dr. Walker sobre el análisis no dirigido, el método que él aporta al estudio, que permitirá responder a estas complejas preguntas de investigación.

¿Qué es un análisis no dirigido?

La mayoría de los estudios que examinan sustancias químicas en el medio ambiente se enfocan en el análisis individual o solo en unas pocas conocidas a la vez. Sin embargo, en nuestra vida diaria, estamos expuestos a muchas más sustancias químicas desconocidas. El análisis no dirigido permite a los investigadores analizar muchas sustancias químicas simultáneamente.

El análisis no dirigido es como tomar una “fotografía instantánea” de todas las sustancias químicas presentes en una muestra de sangre humana sin identificar con anticipación ninguna sustancia. Es similar a cómo un detective podría escanear la escena de un crimen en busca de pistas sin saber exactamente qué está buscando. Este método ayuda a los científicos a descubrir vínculos entre sustancias químicas y afecciones de salud, incluido el cáncer de mama y otros que no esperaban.

Al realizar análisis no dirigidos, los científicos recolectan y preparan la muestra de sangre y luego utilizan herramientas avanzadas como la espectrometría de masas para descomponerla en sus componentes para detectarlos. La espectrometría de masas es una técnica utilizada para identificar y analizar sustancias midiendo el "peso" de sus moléculas, básicamente convirtiéndolas en partículas cargadas y clasificándolas según su peso. Esto permite a los científicos determinar de qué está hecha una sustancia y la cantidad presente de cada componente, de forma similar a cómo se separan canicas de diferentes tamaños haciéndolas rodar por una rampa con diferentes inclinaciones. Los instrumentos generan datos que se procesan y analizan con software especializado para identificar el contenido de la muestra. Los científicos comparan estos datos con bases de datos conocidas para encontrar coincidencias y determinar qué sustancias están presentes. Este método ayuda a revelar compuestos inesperados o desconocidos en mezclas complejas.

Al analizar estos datos, el Dr. Walker y su equipo pueden descubrir nuevos vínculos entre estas exposiciones y el cáncer de mama, lo que puede proporcionar una comprensión más completa de los riesgos potenciales.

“Estamos expuestos a tantas cosas diferentes que no sabemos en cuáles deberíamos enfocarnos o medir específicamente para determinar qué personas con mayor exposición tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama”, explicó el Dr. Walker. “Por lo tanto, los métodos no dirigidos nos permiten decir: ‘Bien, midamos todos los contaminantes o sustancias tóxicas que podamos encontrar en esta población y luego analizaremos si alguno de ellos está asociado con un mayor riesgo de cáncer de mama’”.

Cómo funciona el estudio

El equipo del Dr. Walker utilizará muestras de sangre de mujeres que han tenido cáncer de mama y de mujeres que no, todas obtenidas de la Red de Salud Mamaria Athena (Breast Health Network). Athena es una colaboración única entre los cinco centros médicos de la Universidad de California que ha dado seguimiento a miles de mujeres que se sometieron a pruebas de detección de cáncer de mama durante varias décadas.
Los investigadores utilizarán análisis no dirigidos para encontrar la mayor cantidad posible de sustancias químicas y sus metabolitos – los compuestos químicos del cuerpo. Tras analizar los datos, el Dr. Badal comparará las diferencias entre las sustancias químicas y los metabolitos, y sus cantidades, entre las mujeres que desarrollaron cáncer de mama y las que no. El equipo está evaluando la presencia de sustancias químicas y metabolitos, y su cantidad. Al estudiar cómo cambian estos metabolitos, los científicos pueden comprender mejor el riesgo de enfermedades como el cáncer de mama.

El estudio también busca determinar cómo la exposición a sustancias químicas afecta a diferentes grupos de personas. En lugar de limitarse a considerar factores como el vecindario o los ingresos de una persona y las posibles exposiciones, como se ha hecho anteriormente, los investigadores se centrarán en los cambios biológicos reales causados ​​por estas exposiciones.

¿Cuál es el siguiente paso?

Si el estudio tiene éxito, sus resultados contribuirán a una mejor comprensión de la relación entre las exposiciones a sustancias químicas y la salud, además de orientar futuras investigaciones. El Dr. Walker enfatizó que será necesario realizar más estudios en poblaciones diversas para fortalecer y confirmar la investigación en este campo.

En última instancia, el objetivo de este tipo de investigación es utilizar estos hallazgos para ayudar a mejorar o mantener nuestra salud. Actualmente, los médicos utilizan análisis de sangre para detectar ciertos problemas de salud, como la diabetes y los niveles de colesterol. En el futuro, también podrían realizar pruebas de exposición a sustancias químicas, lo que podría ayudar a identificar riesgos para la salud. Con base en los resultados, los médicos podrían sugerir maneras de reducir la exposición a sustancias químicas nocivas, como evitar ciertos productos o modificar aspectos del entorno, como el uso de filtros de aire.

“Realmente esperamos que esto sea solo el comienzo”, señaló el Dr. Walker. “Habrá muchos casos en los que necesitemos ampliar esto más allá de ciertas poblaciones [grupos] y analizar de forma integral diferentes poblaciones [grupos] para determinar si estos siguen siendo factores de riesgo”.

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Redactora del blog: Rhea Patney, pasante de Comunicación Científica en CHE

Entrevistadoras: Bridget Martin, MD, pasante de Comunicación Científica en CHE; Lianna Hartmour, MA, NBC-HWC, directora del Programa y de Comunicaciones de ZBC

Traducción: Cecilia Farías.

Revisado por Victoria Ewing y Catherine Thomsen